Sana Sana, un mantra ancestral devenido en evento

Villa Allende se encuentra a 19 km del centro de la capital cordobesa, en el departamento Colón. Su historia data de comienzos del S. XVII, conocida como Estancia de Saldán, época de construcción de las primeras capillas y la reducción indígena en manos de los jesuitas.  Las reducciones eran concentraciones forzadas de poblaciones indígenas, representó un punto de inflexión en la historia del colonialismo europeo, un estado que obligó a las sociedades originarias a cambiar su forma de vida de la noche a la mañana. En la actualidad lo podríamos comparar con los campos de refugiados. El historiador Jeremy Mumford, autor del libro Vertical Empire: The General Resettlement of the Indians in the Colonial Andes, consideró a las reducciones indígenas como un “agresivo proceso de ingeniería social”. En un primer momento, se crearon alrededor de mil reducciones para una población de un millón y medio de habitantes.

En el caso de la Estancia de Saldán, hacia mitades del S. XVIII el Obispo José Antonio Gutierrez de Zeballos (militar inquisidor, Caballero de la Orden de Santiago) organizó “La Reducción de los Vilelas” que más tarde fue fundada en 1735 por el jesuita Joseph Theodoro Bravo (también militar pero de la Compañía de Jesús). Los Vilela eran una etnia indígena argentina que habitaba la zona del Gran Chaco, tienen su historia poco documentada, ellos se autodenominaban Uakambalelté, eran nómadas, cazadores y recolectores. Cazaban principalmente el pecarí y recolectaban algarroba y miel. Actualmente sus escasos descendientes viven en la provincia de Chaco, donde conviven con pueblos Qom, y en Santiago del Estero en comunidades propias o conjuntas con el pueblo Lule.

A partir de allí, mediados del S. XVIII, cambió varias veces de dueños y administradores, hasta 1849 cuando la estancia es comprada por el Dr. José Norberto de Allende. No es recién hasta 1889 que se funda con el nombre de Villa Allende.

Cambio climático post jesuitas

Luego de la expulsión de los jesuitas de los Reinos de España por el rey Carlos III en 1767, en los pueblos devino total decadencia. Que los miembros de la Compañía de Jesús eran buenos adoctrinadores no cabía duda, y excelentes administradores, tampoco. Se llevaron hasta la técnica de germinación de la yerba mate. A partir de entonces la mayoría de los pueblos fueron olvidados por las autoridades, hasta el período de la explotación forestal. En el S. XX empresas madereras emprenden la tala masiva de árboles en todo el país. Sin excepciones nadie se encargó de reforestar, y las consecuencias recayeron directamente en el clima. Las lluvias se redujeron drásticamente provocando sequía en el campo, y la desaparición de algunos cursos de agua. La tierra, sin humedad, desprotegida de bosques, erosionada por los vientos, acabó cubriéndose con una capa de polvo. Desaparecieron las napas subterráneas de agua, hasta el punto de tener que perforar 90 metros, y hasta 250 metros de profundidad para encontrarla. Las regiones deforestadas se convirtieron en zonas semi-desérticas con muy pobre vegetación y sin posibilidades para los cultivos o el pastoreo de ganado a escala adecuada. Paralelamente las temperaturas se hicieron extremas, veranos calurosísimos con hasta más de 50 grados al sol, e inviernos cortos pero de un frío muy intenso. Nótese desde cuándo tenemos el problema antropogénico del clima, en total ausencia de vehículos modernos, procesos industriales a gran escala, y quema intensiva de combustibles fósiles. Desde el año 1767, el clima cambió paralelamente se fue deforestando.

“Sana Sana, colita de rana…

Si no sana hoy sanará mañana”, decían nuestras abuelas al frotarnos donde nos habíamos golpeado. Quizás sea el momento de realizar este ritual con nuestra madre tierra, y con nosotros mismos, después de tanto maltrato, recordar aquellos saberes ancestrales invisivilizados y olvidados.

Con el sonar de este mantra sanador y pegadizo, hace 5 años que la comunidad de Villa Allende mantiene el ritmo y busca el bienestar, tanto para sus casi 30 mil habitantes como para el público de la región.  Noe Fernandez junto a su familia se encargan de organizar este evento que convoca a disertantes, artesanos, terapeutas, emprendedores, turistas y vecinos. En esta oportunidad, el quinto encuentro, se realiza con doble grilla el sábado 5 y domingo 6 de octubre, con actividades desde las 10 de la mañana hasta las 19 hs. Las aperturas se realizan siempre con un rito ancestral de fuego, con los saberes de Tata Martín Canto, y Vivi Lozano descendiente de Comunidad Ticas. Luego continúa la jornada con una actividad por hora (charlas y talleres) a la que los visitantes tienen acceso sin costos extra, solo con abonar una entrada de $200. Este año a diferencia de los anteriores llegaron más propuestas ligadas a la salud, lo que denota un cambio de perspectiva entre los profesionales formados en facultades. Por ejemplo, una de las charlas se trata del cáncer desde una mirada bioenergética dictada por el Lic. Marcelo Jofre que es psicólogo orgonómico, Sanar con plantas y minerales por el Dr Carlos Laje, o el Lic. Pablo Ordoñez especialista en biomagnetismo con formación Fisioterapeuta, es decir, la novedad viene por este lado, la concurrencia de especialistas en salud con miradas integrativas y holísticas.

“Yo creo que si uno se sintoniza en sí mismo, en lo que siente, y a escuchar también nuestro cuerpo (porque muchas veces estamos arriba en nuestra mente) hace que estemos en sintonía, de poder respetarnos, respetar nuestra Tierra, nuestro planeta, y respetar al otro… la idea es que este encuentro genere ese cambio de sintonía” reflexiona Noe durante la nota en el programa Consciencia Ambiental de Radio Serranías.

“Nosotros, como organización, lo que queremos es que las personas encuentren su propio equilibrio, que se puedan auto-sanar, que se puedan auto-mirar, rediseñarse desde adentro hacia afuera o desde afuera hacia adentro, uno no sabe por dónde viene, pero  lo importante es que hagamos un cambio de consciencia colectivo, porque sino la humanidad no se sostiene” dice la organizadora.

Villa Allende nos espera siempre con novedades y eventos importantes, no por nada es la Capital Nacional del Golf. La belleza del paisaje hace que sea un lugar propicio para el descanso y la recreación. Lugares como el convento de San Alfonso, la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, el Anfiteatro, el Nogal Histórico, la reserva laboral Puesto del Carmen, y el Polideportivo Municipal son otros puntos de interés para el turista.

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Autor:Leonardo Mesa

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